Las escuelas públicas brasileras ya deberían estar adaptadas para recibir a alumnos portadores de cualquier deficiencia física “hace por lo menos unos 15 años”. La evaluación es del presidente de la Asociación de Padres de Hijos con Síndrome de Down de la ciudad de Santos/SP (Up Down), el abogado Antonio Carlos Sestaro, sobre la resolución aprobada el último día 5 por el Ministerio de Educación (MEC). La medida consolida la Atención Educacional Especializada (AEE) en las escuelas regulares del país.
Para el abogado, las escuelas no van a tener novedades. “Lo que necesitan es abrir la matrícula y buscar informaciones sobre metodologías específicas de enseñanzas. Algunas dicen que todavía no están preparadas, pero sólo van a estar preparadas después de comenzar la inclusión”, opinó.
Publicada en el Diario Oficial de la Unión como Resolución nº 4 del MEC, la medida se basa en la Constitución Federal y en la Ley de Directrices de Educación. Los alumnos con deficiencia, trastornos de desarrollo y superdotados serán matriculados en la enseñanza regular y, en el otro turno, recibirán Atención Educacional Especializada (AEE).
“La decisión del Ministro [de educación, Fernando Haddad] fue muy correcta, pero no innovó en nada, porque los alumnos portadores de deficiencia ya tenían sus derechos previstos en la propia Constitución Federal”, afirmó Sestaro.
La medida, sin embargo, podrá fortalecer la inclusión de esos alumnos por destinar a las escuelas más recursos del Fondo de Mantenimiento y Desarrollo de la Educación Básica y de Valorización de los Profesionales de la Educación (Fundeb).
Los recursos se destinarán a la implementación del AEE en las escuelas, servicio que hasta el momento sólo es ofrecido por centros de la red pública, de instituciones comunitarias o filantrópicas. A partir de ahora, el alumno podrá optar por el espacio de la escuela o por la entidad especializada a la hora de recurrir al servicio.
“No se puede hablar que la escuela no está preparada, porque su objetivo básico es enseñar. Lo que ellas necesitan es perfeccionar sus métodos de enseñanza. Y yo creo que, con el Fundeb, las escuelas van a sentirse motivadas, porque actúa sobre la parte financiera”, evaluó.
En la evaluación del abogado, la existencia o no de la ley no es el meollo del problema. “La medida sólo fortalecerá los derechos de los alumnos portadores de deficiencia si las escuelas se concientizan de su papel”. Para él, se trata de un cambio de perspectiva. “¿Los alumnos portadores de deficiencia tienen dificultades para aprender o los profesores tienen dificultades para enseñarles?”, cuestiona.
El hijo de Antonio Carlos es un ejemplo exitoso de educación inclusiva. Samuel estudió en escuelas públicas y, actualmente con 19 años, cursa el primer año de Diseño de Moda en una universidad particular, en el Estado de San Pablo.
“Muchos padres no hacen valer los derechos de sus hijos, y las escuelas se quedan cómodas, siempre postergando. Samuel rompió paradigmas, y esa revolución va propiciando una sociabilidad más justa, solidaria”, defendió el padre.
Traducción: Daniel Barrantes – barrantes.daniel@gmail.com
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