La Asociación Brasilera de Salud Colectiva
(Abrasco) publicó hace pocos días, durante la Cumbre de los Pueblos, en Río de
Janeiro (Brasil), la segunda parte de su dossier "Un alerta sobre los impactos
de los Agrotóxicos en la Salud”. El capítulo dos aborda el tema ‘Agrotóxicos,
salud, ambiente y sustentabilidad’ y tiene como propuesta central hacer un
alerta sobre las graves consecuencias del avance del sistema agropecuario
dependiente de agrotóxicos.
Este capítulo también aborda el papel del Estado en el incentivo del uso de agrotóxicos, evidencia los efectos del producto sobre las poblaciones del campo y de la floresta, revela sus impactos en el medio ambiente y hace un estudio de caso de la Chapada do Apodi, de Lucas do Río Verde Mato Grosso, del Pantanal Matogrosense y del Polo Fruticultor de Exportación de Petrolina (Pernambuco).
Abrasco señala que la utilización de agrotóxicos es una expresión de la entrada del capitalismo en el campo y una prueba de la llamada 'revolución verde', que se extiende gradualmente año tras año. De acuerdo con el informe, sólo en 2010, el escenario del mercado del agrotóxico presentó un crecimiento del 190% en comparación con 2009.
Brasil es uno de los países que hizo que el porcentaje se elevara, ya que es el mayor consumidor de agrotóxicos del mundo, seguido por Estados Unidos. También en Brasil están las mayores empresas multinacionales (Basf, Bayer, Dupont, Monsanto, Syngenta, Dow) que controlan el mercado de agrotóxicos.
El incentivo para la instalación de estas empresas queda claro en las informaciones evidenciadas por el informe. "Los agrotóxicos registrados no tiene plazo de registro. El costo pagado por el registro en Brasil es bajísimo. Mientras que en Anvisa [Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria] se pagan 90 reales, en Estados Unidos cuesta 600 mil dólares por registro. La EPA [Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos] tiene 854 técnicos trabajando en la regulación de registros de agrotóxicos, en tanto que Brasil cuenta con sólo 50 profesionales”, revelan.
Facilidades como éstas causan consecuencias devastadoras en la salud de las poblaciones y en el medio ambiente. Un ejemplo puede observarse en la Chapada do Apodi, donde las empresas nacionales y transnacionales responsables del monocultivo de banana utilizan la fumigación aérea para combatir un hongo que ataca la producción.
La Asociación descubrió que se lanzan anualmente por lo menos 442.500 litros de líquido tóxico. Además de la cantidad exagerada, la práctica no cumple la Instrucción Normativa Nº 2, del 3 de enero de 2008, establecida por el Ministerio de Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento (Mapa), que define la distancia mínima de quinientos metros de poblaciones, ciudades, villas y barrios para poder realizar la práctica de la fumigación aérea.
El resultado de esto son reclamos constantes de parte de las comunidades afectadas que denuncian, siempre que ocurren las fumigaciones de agrotóxicos, síntomas como cefaleas, vómitos, náuseas y alergias, además de relatos sobre la muerte de animales siempre que se realiza la ‘lluvia de venenos’.
El documento revela que sólo el 32% de los agrotóxicos pulverizados permanecen en las plantas, el resto (49%) cae al suelo o va a áreas circunvecinas a través del aire (19%), contaminando el medio ambiente en su totalidad.
En medio de este proceso de degradación del medio ambiente y de la salud de las personas y de los animales existe una gama de organizaciones constituidas por trabajadores rurales, indígenas, quilombolas, ambientalistas e investigadores que resisten y luchan por un tipo de desarrollo que posibilite la afirmación de la agricultura campesina.
El Mapa de Injusticia Ambiental y Salud de Brasil, el sistema de información Agroecología en Red, el Escudriñador de la Economía Solidaria, el Encuentro de Diálogos y Convergenciasy la Campaña Permanente Contra los Agrotóxicos y por la Vida son algunas de las iniciativas de resistencia organizadas por la sociedad civil.
Abrasco termina el segundo capítulo presentando doce puntos prioritarios contra el uso de agrotóxicos y en la perspectiva de la vida, entre los cuales están: la vigilancia de la leche materna y de grupos vulnerables, el fin de las exenciones fiscales, el fin de las fumigaciones aéreas, eliminación en Brasil de agrotóxicos ya prohibidos en otros países o que presenten evidencias de efectos prohibitivos, protección de los manantiales de agua para abastecimiento humano y protección de la biodiversidad.
En noviembre, durante el X Congreso Brasilero de Salud Colectiva, que se realizará en Porto Alegre, Río Grande do Sul (Brasil) se lanzará la parte III del dossier, con el tema "Agrotóxicos, conocimiento y ciudadanía”.
Lea el capítulo dos: www.abrasco.org.br/UserFiles/Image/DOSSIE2f.pdf
Traducción: Daniel Barrantes – barrantes.daniel@gmail.com
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